Las secuencias de ADN de los humanos y chimpancés son idénticas en un 98,5%, pero ahora los investigadores de la Universidad de Uppsala pueden mostrar que partes del material genético están faltando en una especie o la otra. Esto quiere decir en algunos casos que los humanos pueden producir una proteína de la cual no disponen los chimpancés y viceversa. El estudio, que se publicará en el número de Noviembre del Journal of Molecular Evolution, estima que la variación total entre los humanos y chimpancés se encuentra entre el 6 y 7 por ciento.

Los chimpancés, junto con el chimpancé pigmeo (el bonobo), es el pariente más cercano a los humanos que aún existe. Aunque las semejanzas entre los chimpancés y los humanos sean obvias, hay algunas diferencias evidentes en la estructura ósea, el intelecto y el comportamiento, etc. En los más de cinco millones de años que pasaron desde que las líneas de desarrollo de los humanos y chimpancés se separaron, mutaciones alteraron los genes. Un dato clave para los investigadores de la historia evolutiva de los humanos y chimpancés es entender cuáles de estas diferencias fue crucial para el desarrollo de las especies y sus características únicas.

Tomas Bergström y su equipo de investigación en el Departamento d Genética y Patología compararon la secuencia de ADN del cromosoma 21 en humanos y chimpancés para hacer un mapa de dónde se encuentran las diferencias genéticas y qué consecuencias puede esto tener. Los descubrimientos corroboran otros estudios que muestran que en el 1,5% del material genético un nucleótido fue reemplazado por otro nucleótido. Pero los descubrimientos también muestran que más del 5 por ciento del material está presente en sólo una de las especies. En ambas especies el ADN fue agregado o perdido. En otras palabras, la diferencia total se estima entre el 5 y el 6 por ciento. Aunque la mayor parte de las diferencias ocurre, como se esperaba, en partes del material genético que no contiene genes, el equipo de investigación encontró que piezas de AND fueron agregadas o perdidas en el 13 por ciento de los genes. Algunos genes (5 por ciento) sufrieron cambios tan grandes que ciertas proteínas pueden probablemente no ser producidas por una de las especies.

“Es probable que la especie pueda compensar esto produciendo una proteína similar de alguna otra parte del gen, pero algunas de estas diferencias fueron cruciales para el desarrollo de las especies,” dice Tomas Bergström.

Fuente: Uppsala Universitet

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