Incendios ForestalesTeniendo en cuenta las hipótesis de que los incendios forestales en Alaska, Canadá y Siberia calientan el clima, científicos de UC Irving descubrieron que puede ocurrir un enfriamiento en áreas donde los árboles quemados exponen más nieve, que refleja la luz solar hacia el espacio.

Este descubrimiento sugiere que tomar medidas para prevenir los incendios forestales, para limitar la emisión de dióxido de carbono y metano – los principales gases que causan el efecto de invernadero – pueden calentar el clima en las regiones del norte sin quererlo. Incendios inusualmente grandes devoraron bosques en estas áreas en la década pasada, y los científicos predicen que con el calentamiento global, los incendios pueden ocurrir más frecuentemente durante los próximos siglos como un resultado de una estación de incendios más larga. La luz del Sol absorbida por la Tierra tiende a causar calentamiento, mientras que el calor reflejado hacia el espacio tiende a causar enfriamiento.

“Los incendios forestales boreales generan gases de invernadero que contribuyen al calentamiento global, pero cambios inseparables en la bóveda del bosque causa que más luz sea reflejada hacia el espacio durante la primavera y el verano durante muchas décadas después del incendio,” dijo James Randerson, profesor asociado de Ciencia de sistemas de la Tierra en la UCI y autor principal del estudio. “Este efecto de enfriamiento cancela el efecto de los gases de invernadero, es decir que el efecto neto de fuego es cercano a neutro cuando se promedia globalmente, y en el hemisferio norte puede llevar a temperaturas ligeramente más bajas.”

Este es el primer estudio que simultáneamente analiza todos los aspectos de cómo los incendios boreales influencian el clima. Estudios anteriores por otros científicos habían sugerido que los incendios en regiones boreales aceleraban el calentamiento global porque los gases invernadero de los árboles y vegetación quemados son emanados hacia la atmósfera. Estos gases absorben la radiación infrarroja y atrapan el calor.

Los científicos se centraron en los llanos Donnelly en Alaska central, en donde se quemaron 6600 hectáreas a mediados de Junio de 1999. Después del incendio, los científicos tomaron mediciones de campo de la radiación entrante y saliente, el dióxido de carbono absorbido o emanado por las plantas, la velocidad del viento y otras condiciones. También tomaron mediciones similares en otros terrenos cercanos, que se quemaron en 1987 y en terrenos que se quemaron aproximadamente en 1920.

Los científicos encontraron que justo después del incendio, grandes cantidades de gases de invernadero entraron en la atmósfera y causaron calentamiento. Los niveles de ozono aumentaron y las cenizas del incendio cayeron en hielo oceánico remoto y en la costa helada de Groenlandia, oscureciendo la superficie y causando que más radiación fuera absorbida. La primavera siguiente, sin embargo, el paisaje dentro del perímetro del incendio fue más brillante que antes del incendio porque pocos árboles daban sombra al suelo. La nieve del terreno – más expuesta luego del incendio – reflejaba más luz solar hacia el espacio, llevando al enfriamiento.

Mientras los años pasaron, árboles con colores más claros crecieron para reemplazar al bosque de coníferas oscuras. Cuando perdieron sus hojas en el invierno, el suelo cubierto de nieve quedó más expuesto. Los árboles más jóvenes además absorbían dióxido de carbono más rápidamente que los árboles más viejos. Luego de 80 años, suficientes árboles de coníferas crecieron para oscurecer el paisaje y empujaron el ecosistema hacia un estado más clima-neutral.

El estudio tiene implicaciones para los proyectos de reforestación en los que el objetivo principal es mantener el dióxido de carbono lejos de la atmósfera para disminuir el calentamiento global.

“Necesitamos explorar todos los caminos posibles para reducir la acumulación de gases de invernadero en la atmósfera. Mejorando la eficiencia de nuestro uso de combustibles fósiles debe ser nuestra primera prioridad,” dijo Randerson. Almacenar carbón en ecosistemas terrestres puede ayudar, pero debemos considerar todos los diferentes caminos en los que los ecosistemas pueden influenciar el clima.”

Los científicos siguieron el cambio en la cantidad de radiación entrando y saliendo el sistema climático como resultado del incendio – una medición relacionada con la temperatura global del aire. Típicamente, los incendios en regiones boreales ocurren en la misma área cada 80 o 150 años. Los científicos, sin embargo, encontraron que cuando los incendios ocurren más frecuentemente, más radiación se pierde desde la tierra y el efecto neto es enfriamiento. Específicamente, determinaron que cuando los incendios vuelven 20 años antes de lo previsto, se absorben por los gases de invernadero 0,5 Watts por metro cuadrado de área quemada, pero más exposición de la nieve, y superficies más brillantes causan que 0,9 Watts por metro cuadrado sean reflejados hacia el espacio. El efecto neto es enfriamiento. Los Watts indican la tasa a la que la energía se gana o pierde de la Tierra.

A %d blogueros les gusta esto: