Archivar digitalmente y reproducir obras de arte como si fueran vistas en un museo es un acertijo matemático de luz y geometría.El Rochester Institute of Technology y el científico de color Roy Berns fueron galardonados con $855.000 por la Fundación Andrew W. Mellon para desarrollar un método práctico que fotógrafos puedan usar para eliminar decisiones subjetivas de iluminación al momento de fotografiar obras de arte.

Fotógrafos de museos intentan capturar la compleja interacción entre iluminación, una pintura y un observador en imágenes de colecciones de un museo. Reducir la experiencia de ver obras de arte en la vida real a una imagen plana —una representación en dos dimensiones como un póster o una imagen en un libro o un sitio web— depende de decisiones subjetivas y estéticas.

“En última instancia, se toman decisiones de iluminación y dónde uno se encontraría. Resultados realistas usualmente están limitados por una falta de información acerca de la forma del objeto y sobre cómo es absorbida y dispersada la luz incidente en cada posición del objeto,” dice Berns, el profesor de Ciencia del Color, Apariencia y Tecnología en RIT’s Munsell Color Science Laboratory en el Centro de Ciencia de Imágenes Chester F. Carlson.

La solución vista durante este proyecto involucrará la construcción de un instrumento para capturar la información geométrica y espectral de una obra de arte. Requiere una reducción de una pintura a su más básico esquema óptico para esquivar las influencias subjetivas de la fuente de luz y del ambiente. Una vez que se reúne la información, modelos matemáticos usados en gráficos por ordenador crearán diferentes experiencias visuales de la obra de arte en ambientes específicos.

El proyecto de cinco años de duración tiene dos fases: La primera, financiada por este premio, desarrollará instrumentación que medirá propiedades espaciales y geométricas de materiales artísticos como función de la geometría de la luz, creando una importante base de datos, dice Berns. Modelos matemáticos de tres dimensiones serán testeados para determinar el que mejor predice estas propiedades.

La segunda fase simplificará el proceso y el equipamiento para fotógrafos de museos para ser usados in situ.

“Incluirá instrumentación adicional para medir la forma de una obra de arte y de la galería,” dice Berns. “Todo esto combinado con software de gráficos por ordenador permitirá apreciar el arte como se hace en la vida real.”

Capturar la información óptica de pinturas importantes en una colección ayudará a los museos como guardianes de la herencia cultural y beneficiará a historiadores, estudiantes y conservadores también.

Berns está actualmente trabajando en un proyecto similar anterior, también con fondos de la Fundación Mellon, en el cual construyó un sistema para generar imágenes que ayudará a los museos a asegurar la precisión del color en las reproducciones y archivos de imágenes.

Fuente: RIT University News

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