Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketEl último imán cuadrupolar fue traído hacia el túnel del acelerador de partículas más grande del mundo; el LHC del CERN, o Large Hadron Collidor. Este imán es parte de una serie de 392 unidades que asegurarán que los pulsos se mantengan en curso todo a lo largo de su trayectoria a través del túnel. Esta instalación marca la completitud de una larga y fructífera colaboración entre el CERN, el CNRS/IN2P32 y la CEA/DSM3 en el campo de la superconductividad y criogenia avanzada. Esta colaboración duró más de diez años y fue parte de una contribución especial hecha por Francia, como el país anfitrión, para la construcción del LHC.

Construido para responder a las preguntas más fundamentales de la física, el acelerador LHC montado en el CERN en un túnel que tiene una circunferencia de 27km y está enterrado 100 metros por debajo de la frontera Franco-Suiza. Se compone de 1700 imanes grandes de los cuales 392 son imanes cuadrupolares diseñados para guiar y enfocar los rayos. También incluye una significante cantidad de imanes correctivos. La instalación final del LHC será completada a mediados de 2007 y el comienzo de actividades para Noviembre de 2007.

Para estar a la altura de las circunstancias de los desafíos tecnológicos que presentó el LHC, la CNRS, CEA y CERN colaboraron cercanamente en la construcción del acelerador. El protocolo de colaboración entre estas tres organizaciones fue firmado el 14 de Febrero de 1996 en presencia del Ministro responsable de la investigación.

El funcionamiento de los imanes que guían el rayo del LHC está asegurado por la operación en un estado supra-conductivo que puede ser alcanzado sólo si el sistema es mantenido a temperaturas muy bajas. Por ello el LHC requiere la infraestructura criogénica más grande jamás creada. Dentro de esta infraestructura el CNRS y la CEA, junto con equipos del CERN, concibieron y validaron la criogenia usando helio superfluído a -271°C, una temperatura más baja que la del espacio interestelar. Además, Francia tuvo un rol principal en la creación de las unidades de enfoque al concebir el principio de los superconductores cuadrupolares del LHC y su ensamblaje total frío. Los 392 imanes cuadrupolares ahora están todos en el túnel y asegurarán que los rayos sean mantenidos en el trayecto justo. Esto significa que van a controlar las dimensiones milimétricas del rayo todo el camino a lo largo de su trayectoria. Estos imanes fueron insertados en cápsulas de helio líquido junto con los imanes correctores y otros componentes. Este ensamblaje complejo se llama “Cold Mass.” Luego él mismo es rodeado por un módulo con un criostático y un servidor. Todo esto forma lo que es conocido como una sección corto-recta.

El CEA-Dapnia creó los prototipos y luego participó en la tecnología de transferencia y monitoreo de la producción industrial de los 392 cuadrupolos en Alemania. El Instituto Orsay e Física Nuclear (CNRS/IN2P3 – Paris University 11) participó en el diseño y creación de los criostáticos de sección corto-recta desde el prototipo hasta la industrialización. La contribución del instituto fue tan lejos como el monitoreo de la producción y el ensamblaje de las series en el CERN. La primera sección corto-recta, y por ende el primer imán cuadrupolar, fue traído al túnel del LHC en Abril de 2005.

El Instituto Orsay de Física Nuclear también desarrolló y calibró más de 6000 termómetros que medirán y monitorearán todos los elementos superconductores del LHC hasta las cercanías de una décima de grado. La división de bajas temperaturas de la CEA participó en el monitoreo de la producción, entrega e instalación de las unidades de refrigeración de -271°C, luego de haber liderado el diseño básico inicial. La misma división perfeccionó las criogénicas para el sistema experimental Tore Supra en Cadarache, usado para la investigación en fusión controlada.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketLa instalación del último imán cuadrupolar marca el fin de la colaboración relacionada con la contribución especial de Francia al proyecto. El compromiso de Francia con la construcción del LHC fue cumplido, y hasta sobrepasado significativamente. La asistencia francesa al LHC continúa para poner el equipamiento en operación. Más allá del LHC, las tecnologías desarrolladas durante esta colaboración son transferibles a varias de las piezas más grandes del equipo actualmente estudiado, desarrollado o bajo construcción.

Fuente: CNRS

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