Novecento – Alessandro Baricco

Non fu quello che vidi che mi fermò, fu quello che non
vidi…quello che non vidi…
Riesci a capirlo??? Quello che non vidi…

Este pequeño (en extensión) libro de Alessandro Baricco narra la historia de una persona, el mejor pianista del mundo, que nació a bordo de un barco y que en toda su vida nunca bajó.

Como el propio autor establece en el prólogo, no se trata de una novela, ni de una obra de teatro, sino de un monólogo para ser leído en voz alta, sin saber si existe alguna forma de clasificar esta forma de prosa. En cierta forma me hace acordar a Omero, Iliade, donde todo se desarrollaba a partir de largos monólogos.

Un único actor entra en escena y hace dos papeles simultáneamente: el del protagonista Dany Boodman T. D. Lemon Novecento y el del narrador, que luego se descubrirá ser un amigo de Dany y trompetista. Todo ocurre a bordo del barco Virginian, encargado de transportar emigrantes de Europa hacia América a comienzos del Siglo XX.

En uno de esos viajes, uno de los tripulantes (Dany Boodman) encuentra a un niño abandonado dentro de una caja en el piano del barco; el nombre del niño es una mezcla entre el nombre del que lo encuentra, la inscripción en la caja (T.D. Limoni) y el año en que fue encontrado (Novecento.) Un hecho que parecería insignificante es en el que se sustenta la historia: el niño no posee papeles, por lo que no podrá descender a puerto, nunca. Luego este impedimento se convertirá en una razón de ser del protagonista.

Novecento - Alessandro BariccoEn un momento inesperado se descubre que Dany es un pianista prodigio, completamente autodidacta. Es capaz de inventar música sin ninguna partitura, aprende con sólo escuchar a alguien tocando. Se empieza a ganar la simpatía de todo el público, desde la primera clase hasta la tercera, donde tocaba junto con los emigrantes. El mito se va expandiendo hasta que llega a oídos de Jelly Roll Morton, según él mismo el inventor del Jazz, quien deberá viajar en el barco para poder desafiarlo.

La segunda guerra mundial estalla y el barco sigue navegando, pero ya no para transportar emigrantes entre los dos continentes sino para transformarse en un buque hospital; a pesar de todo, Dany decide no bajar del barco, le resulta imposible, como dice en la cita del principio de este post.

Hay un punto que resulta crucial en la historia: el momento en el que Dany intenta bajar del barco. Estaba todo listo, tenía la ropa apropiada para la ocasión, el narrador imagina cómo sería la vida de un espléndido pianista en los teatros de Nueva York y del mundo; sin embargo no lo logra. A un solo paso de tocar tierra firme da media vuelta y regresa al barco; nadie es capaz de entenderlo, ni siquiera el lector. Son los pequeños pasos que nos llevan hacia adelante y justamente en el libro está representado como tal. Era sólo un escalón más para reescribir la historia, no del libro solamente, sino del Jazz, de la Música, pero no se atrevió.

Es una obra narrada con una gran maestría, sin duda uno se siente dentro del Virginian (el barco) y puede recrear toda la situación en base a pocas palabras. Sería alucinante poder ver una representación de este libro, aunque en Buenos Aires lo creo bastante difícil. Fue llevada al cine por Giuseppe Tornatore con el título “La leggenda del pianista sull’oceano“.

Lectura recomendada: Seta

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