La gloria de un poeta depende, en suma, de la excitación o la apatía de las generaciones de hombres anónimos que la ponen a prueba en la soledad de sus bibliotecas
-Jorge Luis Borges

Hoy se cumplen 25 años desde la muerte de Jorge Luis Borges. Yo sabía que había sido en el 86, no estaba muy seguro de qué día (tampoco me había preocupado mucho por buscarlo.) Así que la única conclusión que puedo sacar es que compartí algunos días con el genial escritor. Yo se que es una de esas personas políticamente polémicas (basta sólo recordar por qué se supone que no le dieron el Premio Nobel) pero olvidándonos un poco de ese asunto, no podemos negar la genialidad literaria.

En La Nación, la semana pasada publicaron una serie de artículos en la revista ADN Cultura para conmemorar el aniversario del fallecimiento. El que más me gustó fue el de Beatriz Sarlo, en el que se explora la posibilidad que habría generado la no-existencia de Borges.

Sin dudas el escritor es toda una institución de las letras argentinas; en mi caso, es uno de los pocos autores que disfruto de reencontrar periódicamente. Quizás porque son cuentos y poesías, lo que permite un reencuentro de un par de minutos, no hace falta proponerse terminar una novela. Además, a medida que uno va creciendo, envejeciendo (madurando, si se quiere), se va encontrando con diferentes planos, diferentes interpretaciones.

Hoy se realizarán una serie de conmemoraciones a las 13, justo al lado de la Torre de Babel (mejor lugar imposible), en Plaza San Martín. Mike Amigorena, Jorge D’Elía y Julieta Cardinali recitarán algunas de las obras; Bernardo Baraj y Juan Barrueco interpretarán dos de las milongas que escribió.

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