Ayer les acercaba el discurso que Mujica (presidente Uruguayo) dio a los intelectuales de su país; hoy les acerco el de Cristina Kerchner sobre el programa Raíces (es el mítico discurso en el que dice que ella no pasó de la fórmula del agua: “hache dos cero“.) De todas formas no apunto a hacer una crítica sobre la ignorancia en química de nuestra presidente sino de la forma de hablar, de dirigirse a los intelectuales de nuestro país.

Primero, el video de un fragmento del discurso. Despupés, la transcripción.

Muy buenas tardes a todos y a todas: no quería estar ausente en la explicitación del programa “Raíces” elaborado por el ministerio de Ciencia y Tecnología, que significa repatriar talento argentino, científicos y científicas argentinos y argentinas, formados en nuestro sistema público nacional de educación, algunos también del sector privado, que en algún momento pensaron, decidieron o sintieron, que tal vez su oportunidad, su vida podría desarrollarse en un lugar diferente que aquí en su patria.

Me encantó lo que dijo Adrián, que es el número 600, no me voy a acordar del apellido pero no me voy a olvidar más de él porque es definitivamente el número 600, ya hay 605 científicos y científicas que se han incorporado a partir de este programa, han retornado nuevamente a nuestro país, pero Adrián recién dijo una cosa que impactó mucho, que él pensó en volver porque sintió que alguien quería que volviera, ese alguien en definitiva era el Estado, no el Gobierno, el Estado que en definitiva son todos los argentinos, que desarrollan un programa que se llama “Raíces” y que fundamentalmente más allá de las oportunidades o el entorno económico que permite que esos científicos vuelvan, revela el interés en científicos, en la ciencia, en la educación, algo que tal vez muchas veces estuvo ausente nuestro país, esa sensación que se vivía inclusive de rechazo a la ciencia, desde los que te mandaban lavar los platos, hasta otra más violentos que se iniciaron- vos sos muy joven Adrián, no te debés acordar, pero yo sí me acuerdo pese a que era muy jovencita, casi una niña de apenas 12 años- en otro momento del nuestro país, durante el períodos donde no había gobiernos democráticos también la ciencia y fundamentalmente las duras, las exactas, fueron las que más sufrieron precisamente ese castigo al que piensa, ese castigo y esa estigmatización al intelectual que suelen tener aquellos que entienden que pensar, o la libertad para pensar y para ejercerla profesión, pueden ser peligrosos para un sistema o para una sociedad. Ha habido de todos en esta historia reciente y no tan reciente, lo importante no es recordarla para flagelarnos, sino recordarla para ver cómo la hemos ido superando entre todos y cuáles han sido instrumentos de esa superación. Este programa “Raíces” apunta a eso, a repatriar talento argentino, a repatriar a jóvenes que se formaron en otras universidades y que quieren como decía Adrián también, retribuir eso que será que muy pocos países del mundo donde se puede acceder al más alto nivel de instrucción universitaria en forma gratuita, esto no sucede en todas partes y en todo el mundo, ustedes lo saben perfectamente, es una bandera y un logro de los argentinos que nos ha distinguido en toda la región, porque no solamente nuestras universidades han formado argentinos, sino han formado profesionales, hombres y mujeres de distintos puntos de Latinoamérica y del mundo entero, y han sido siempre un modelo, una señal muy clara en todas mundo académico, intelectual, universitario, acerca de la calidad de lo que producimos aquí en la Argentina.

Creo que estamos honrando con este programa “Raíces” a nuestras mejores tradiciones, a reconocerlo nuestro parque “Raíces” tiene que ver con eso, con lo nuestro, no solamente desde la intelectual, no solamente desde lo académico, con la nuestro cuanto a la cultura, a la identidad, al lugar donde uno vive, adonde está la familia, son muchas cosas que se juntan para poder poner en marcha un programa como éste, Seguramente, en algún otro país podría haber mejores remuneraciones, mejores oportunidades económicas, pero también, cuando se decide volver aquí, se decide por eso otro que yo señalaba: la importancia de la identidad, de lo nuestro.

Y en ese sentido, la conformación del Ministerio de Ciencia y Tecnología ha sido también una señal muy clara, porque además también, apuntamos a otra cosa: a romper lo que durante mucho tiempo en nuestro sector universitario y académico de excelentísimo nivel tenía un defecto y que era el de no vincular esa academia, ese nivel científico con mundo productivo y económico.

Es más, muchas veces se veía con cierto desprecio o casi peyorativamente mezclar la ciencia como una cosa de excelencia, excelsa, con la economía, con el dinero, con el contar billetes o con el contar ganancias o rentabilidades como si fuera casi pecaminoso mezclar lo uno y lo otro. Hoy hemos aprendido, a partir de todos los países desarrollados que, precisamente, la posibilidad de mayor nivel académico, de mayor nivel científico también está ligado a la calidad y cantidad de los recursos con los cuales contemos para la investigación y eso no se hace únicamente con conocimiento y academia, sino que se hace con recursos y con dinero.

Por eso, vincular el conocimiento, el mundo de la universidad, de la academia a lo económico, creo que es el desafío más importante que tenemos y creo que lo estamos encaminando muy bien.

Recién Lino hablaba de que era importante poder ir a un país en cualquier punto del mundo y no solamente venderle un tractor o un commoditie, sino también, además, modelos de software, modelos genéticos, en fin, modelos que tengan que ver con lo que son las ciencias duras y que es la profesión de Adrián, doctor en Química.

Nunca pude aprender más allá del H20, la fórmula del agua y nunca pude pasar de eso, así que yo lo admiro profundamente porque uno siempre admira lo que no tiene o lo que no puede realizar y realmente quiero felicitarlo a él y a tantísimos jóvenes que son un orgullo para todos los argentinos.

Decía que lo importante de este Programa, además, es el retorno y profundizar esa línea que estamos trabajando mucho con el ministro Barañao y con todo el Gobierno de vincular lo productivo con lo académico. Por eso, la articulación entre ciencia y tecnología, entre la Cancillería con su sector de comercio externo, entre el ministerio de Economía, ahora de Producción, porque, en definitiva, creo que esta es la manera de poder crecer, de poder ofrecer más recursos a la ciencia y más posibilidades de seguir creciendo.

Para esto necesitamos la contribución de todos: de los académicos, de los científicos, de los empresarios, de la sociedad en su conjunto para que visualice claramente el poder del conocimiento, no solo en términos de ciencia, sino también de progreso económico y social. Este es el gran desafío que estamos llevando adelante los argentinos y en el cual estamos empeñados.

Por eso quería estar hoy aquí en este Programa símbolo, como me gusta decirle, que nos vuelve a importar la ciencia y la tecnología, lo académico, la universidad, que nos vuelve a importar la formación de nuestros jóvenes para que vuelvan al país y, por sobre todas las cosas, porque queremos tener como objetivo la vinculación entre conocimiento y generación de riqueza en un nuevo modelo de acumulación económica, política y social.

Así que, Adrián, en nombre tuyo, la bienvenida a los 605 hombres y mujeres que ya han retornado al país y que por los números que tenemos son un poco más del 10 por ciento de los científicos y técnicos que están desparramados en distintas partes del mundo y con el objetivo de seguir creando las condiciones para que esto siga desarrollándose en la forma en que lo ha hecho hasta ahora y profundizarlo aún más. Para eso necesitamos de la articulación virtuosa entre lo público y lo privado; entre el Estado, los empresarios, las universidades y los científicos. Ese es el desafío y creo que lo estamos llevando a cabo.

Así que, a seguir trabajando, felicitaciones y muchas gracias a todos.

Buenas tardes.

Fuente: presidencia

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