Hace pocas semanas que fui introducido al mundo de los podcasts. Para los que no saben, podcasts son archivos de audio que se distribuyen por Internet; en general se trata de entrevistas, opiniones o música. De alguna manera son la evolución de los programas radiales, pero en muchos casos son programas de investigación en los que se invierten varios meses de trabajo por cada episodio. A pesar de ser una moda emergente, hay algo que está fundamentalmente mal con el mundo de los podcasts: los canales de difusión.

Si alguien quiere empezar a escuchar podcasts, tal como me sucedió a mí, lo primero que tiene que hacer es buscar una aplicación para el celular que lo permita. La gente del mundo Apple tiene iTunes, pero también se puede usar Spotify, Stitcher, Soundcloud, etc. No todos los programas están en todas las aplicaciones ni todas las aplicaciones ofrecen las mismas funcionalidades. También es importante notar que la mayoría de estas aplicaciones tienen publicidad y algunas funciones se desbloquean pagando. Los podcasts a su vez tienen publicidad (independientemente de si pagamos o no por una aplicación), por lo que nos bombardean doblemente con mensajes que no queremos escuchar.

Lo sorprendente es que todo el problema se habría resuelto con una plataforma descentralizada. La mayoría de los podcasts están asociados a páginas web, blogs, etc. Un simple lector de feeds RSS ya tiene todo lo necesario para mantener una lista actualizada de podcasts. Sin embargo los feeds RSS fueron casi olvidados por el mundo tecnológico; hasta Google discontinuó su servicio de lectura de feeds hace varios años.

Quizás sea el momento de que alguien con un peso relativo en el mercado (Feedly?) lance su plataforma de distribución a través de feeds RSS. Desde el punto de vista tecnológico no es complicado (ni siquiera es innovador), lo complicado es lograr la adhesión por parte tanto de los generadores de contenido como de los usuarios.

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