Protesta Ant-FARC en ColombiaHoy me desperté decidido a ir a hacer los trámites para la visa de estudiante que necesito para Brasil. En Internacionales UBA me atendieron bien, me dieron los papeles que necesitaba todo parecía marchar sobre ruedas (salvo por la fotocopiadora que casi “rompo”, el “accidente laboral” que presencié y mi comentario, sin posterior toque de madera, de: “lo único que falta es que me agarre un piquete”;) así que puede decirse que todo comenzó en el Ministerio de Educación.

Llego para que legalicen la firma del rector de la UBA (Hallú) sólo que en la carta que poseía no había “sello aclaratorio”. Cuando llego al escritorio, me dicen que ellos no pueden hacer nada porque no saben de quién es la firma. Yo les digo, que es del Rector, a lo que la mujer me responde ¿cómo se llama?, Hallú le digo… Ahhh, ¡es cierto, me habia olvidado!. Busca en la computadora y me pregunta cómo se escribe, se lo deletreo, y comienza a escribir Harr… Nono, LL, ah, OK Halluck, nono, sin CK. OK, ese es el ministerio de educación que tenemos; finalmente me legalizaron la firma “como favor”; quizás las políticas de ahorro energético en plena ola de calor hace que los empleados sean menos quisquillosos y te quieran sacar de encima.

Luego tuve que ir para el consulado de Brasil a ver si ya podía empezar algún trámite. A medida que me acercaba había más policías, más tránsito. Cuando llego a la puerta, me encuentro con un paredón de Guardia de Infantería y un grupo de piqueteros gritando y golpeando las vallas. Pregunté si se podía entrar y me dijeron que sí; resulta que en el mismo edificio está el consulado de Colombia y había una manifestación “Anti-Uribe” (y no se hasta qué punto no era pro-FARC.) En ese momento comencé a maldecir a todas las supersticiones del mundo… Si simplemente hubiera tocado un trozo de madera sin patas (era así, ¿no?) un rato antes, nada de todo esto habría sucedido. Llego al 5to piso, era la 1.02 pero ya no atendían, era hasta la 1 nada más, así que los funcionarios estaban haciendo gala de la tan aclamada puntualidad brasileña. El clima estaba bastante denso adentro. Los de seguridad muy irritados. Así que decidí simplemente irme.

Nina PelosoEncaré para la Cancillería, a legalizar otras firmas. De nuevo cada vez más policías. En la puerta un vallado y paredón de PFA. Pensé qué mala leche la mía (será por haber blasfemado a las creencias populares alguna vez durante mi infancia,) pero por lo menos no había piquete en la puerta. Adentro consulté por la legalización, me informaron bien, y también me dijeron que necesito unos papeles que me dan en la calle Uruguay, pero que estaban de vacaciones por Carnaval, así que iba a tener que esperar hasta el miércoles: ahora entiendo por qué en el consulado habían cerrado antes de tiempo… quién resistiría la tentación de ver a unas garotas en tanga… Ah, perdón, esto es Buenos Fucking Aires… Como mucho se la puede ver a Nina Peloso bailando en el caño de Tinelli.

A la salida de la Cancillería, me encuentro al río de gente caminando por la calle. Parecía que me perseguían. Me escapé por donde pude, hasta que reflexioné que estaban bloqueando la calle por la que tenía que venir el 152. No sabiendo por dónde se iba a desviar, opté por el siempre caluroso subte.

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