Ya desde hace unos años se entabló la eterna discusión entre el gobierno y el grupo Clarín. La verdad es que soy conciente del poder que ganó con el tiempo la gran C, el famoso 4 poder. Pero lo que me da vergüenza es el rebaje al que el gobierno se somete cada vez que despotrica en contra de ese grupo.

Ya no sabemos en quién confiar dado que todos los que hablen mal del gobierno están creando “una sensación golpista.” O si no, se lo acusa de ser menemista, de pertenecer a los años 90, de ser de derecha, etc. etc. El propio gobierno plantea la realidad como una dicotomía: nosotros y todo el resto. Nosotros somos lo mejor que le pasó al país, de hecho no hay problemas, mientras que ellos… Ellos… siempre los vamos a enfrascar de alguna manera para desprestigiarlos. ¡Cobistas de mierda que están por todos lados con sus no-positivos!

El gobierno plantea slogans breves del estilo: “el pago de la deuda externa con el dinero del Banco Central intervenido ayuda a mejorar la redistribución de la riqueza.” Es bastante efectivo, ya que escuché en alguna que otra oportunidad a alguien con ese mismo discurso. Ahora, fracasa rotundamente con la simple pregunta “¿cómo?”

Con el debate sobre la minería, se le culpa a la década del 90 que creó los instrumentos legales (muchachos, hace 10 años que no estamos en los 90′) además claro, en el momento de debatir una ley tan noventista y menemista como la de Educación Superior llegamos a la conclusión de que nuestros gobernantes están dementes.

Una vez, discutiendo con alguien, me dijeron “¿y vos te creés que los periodistas de Clarín son libres de escribir lo que quieran?” Bárbaro, acepto que no lo son, ahora el gobierno censurador de los Kirchner, ¿quién es como para juzgarlo? (¿O no se acuerdan de lo que pasó con 678?) Página 12 sí tiene libertad de prensa; o El Argentino… Pero claro, hablar mal del gobierno es “golpista”, entonces estamos atrapados en una lógica tan perfecta como la de “Yo, Robot.”

Lo cierto es que mientras desmantelaban la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, se apoderaban del dinero de las AFJP, del Banco Central, hasta de los números del INDEC, y próximamente del dinero de la educación (pero nos devolvían los 30.000 goles robados, agreguen, si pueden, una lágrima cayendo de sus mejillas…), decir cualquiera de estas cosas es ser tan golpista, tan menemista, cobista, 90ntista, clarinista…

Estamos todos en contra nuestros salvadores Kirchneristas, a los cuales no los dejamos gobernar tranquilos y por eso las cosas están como están (o por eso no logran robar más y se sientan a trabajar con desgano.) Ya hubo demasiados casos de corrupción en el gobierno, Skanska, Jaime, el bolso de Miceli en el Ministerio de Economía, acusaciones de enriquecimiento ilícito, las valijas de Antonini Wilson, Albistur y las publicidades a sus amigos, sobreprecios en la compra de aviones, el uso de aviones para llevar un jarrón a Calafate, el negociado de Marsans. En este punto me cansé de seguir recordando. ¿Pero qué pasó con todo este que acabo de mencionar? ¡Nada! Es que es demasiado golpista recordar el pasado.

Yo me pregunto, intentando no amargarme ya que no tengo edad para eso (sic) cómo vamos a salir de esta. Quizás algún día logremos madurar; somos un país de 200 años de edad (muchos países en Europa no pueden decir lo mismo) pero aquí estamos. Quizás la culpa de TODOS nuestros males sea sólo geográfica.

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