Ya pasó bastante desde que empecé a preocuparme sobre cómo navegar por la web, revisar mis e-mails o comunicarme con gente de una manera segura. Uno de los primeros pasos para evitar ser espiados por nuestro propio Proveedor de Servicios de Internet (ISP por sus siglas en Inglés) o por nuestro propio gobierno es usar una Red Privada Virtual (VPN). Esta tecnología permite encausar toda la información a través de un servidor de terceros; tu ISP sólo verá que te comunicas con este servidor; si le agregas encriptación al combo, estás completamente aislado. Este técnica se usa normalmente para acceder a sitios que fueron bloqueados por un gobierno local, pero también puede ser usado para evitar que tu información sea vendida.

Usar una VPN no garantiza que no se te esté espiando por alguien más; especialmente con software gratuito, sólo estás cambiando a tu ISP por una compañía desconocida en algún lugar del mundo. Es por esto que necesitas confiar en tu proveedor de VPN tanto como confías en tu ISP. En los últimos meses estuve probando varios servicios, hasta que encontré ProtonVPN.

Estaba muy desilusionado con la velocidad y confiabilidad que recibía con proveedores pagos, como NordVPN, IPVanish. Se desconectaban periódicamente, el ancho de banda era muy reducido. ProtonVPN fue creado por las mismas personas que hace unos años crearon ProtonMAIL; un grupo de científicos del CERN que estaban preocupados por la privacidad y la seguridad después del caso de Snowden. Hasta ahora los tiempos de conexión y la velocidad han sido increíbles; el servicio se comporta tal como estaba esperando de un VPN y eso que estoy probando la versión gratuita. De hecho, lo que me motivó a escribir este post es haber encontrado un servicio que funciona como debe, sin grandes pretensiones.

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