Alguna vez me habían comentado de restaurantes que quizás se encontraban en la azotea de un edificio y para poder llegar se debía esperar a que alguien saliera y uno debía colarse. Pero ahora encuentro en Cukmi una reseña de una empresa que se llama Urban Secrets y que hacen algo mucho más sofisticado: esconden los restaurantes detrás de la fachada de otro comercio. Así se puede encontrar, por ejemplo, un lugar para comer detrás de lo que todo el mundo piensa es una tintorería (como la foto que abre esta entrada).

Y lo que es sorprendente es que no sólo se trata de un restaurante escondido, sino que la empresa se encarga de generar una página web y hasta un usuario de Facebook ficticios. Además no hacen publicidad, por lo que la única forma de enterarse es a través del boca a boca e inclusive para hacer una reserva algunos lo hacen con códigos, para mantener la fachada ficticia del negocio. Por ahora todos estos lugares están en Barcelona, pero quién te dice que en un futuro no podamos disfrutar de alguna de estas iniciativas por Buenos Aires. No encontré referencias sobre la calidad de la comida; supongo que el éxito del proyecto radica en la posibilidad de ir a un lugar del que muy pocos saben.

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