El sexting es una práctica cada vez más frecuente entre los jóvenes; se trata del envío de mensajes de texto, e-mails, etc. con fotos propias (o en pareja) subidas de tono. Pueden ser desnudos, fotos manteniendo relaciones, insinuantes, etc. etc. En general se envían a las parejas, en forma de juego, pero hay un alto grado de probabilidad que este material acabe en la red, siendo accesible para cualquier internauta (hay sitios enteros dedicados a ello.)

Uno de los problemas legales que surge es qué pasa si un menor de edad se saca una foto voluntariamente y la manda. Si no hay coerción de parte de un adulto, ¿se puede considerar pedofilia? En tal caso, ¿meteríamos preso al menor por sacarse una foto a sí mismo?¿Meteríamos preso al menor que recibió la foto de su novia/o? El mundo evoluciona mucho más rápido de lo que los adultos pueden, por lo que en varios países ya se están tratando leyes especiales que regulen este tema; seguramente cuando tales leyes sean sancionadas el sexting habrá evolucionado y la realidad será otra.

El 10 por ciento de los jóvenes de 25 años opinan que es educadamente correcto enviar mensajes mientras se está practicando el sexo. Teniendo en cuenta que otros opinan que enviar mensajes o twittear delante de otras personas sólo es educado para «compartir con otras personas la situación, como si estuvieran allí»… la cosa da que pensar [Microsiervos, vía Mashable]

Este resultado es bastante interesante —aunque desconozco qué tan serio es—. Todas las nuevas tecnologías abren las puertas a un sinfín de posibilidades; lo que vemos es que los mensajes de texto crean la posibilidad de incluir a personas que están lejos en lo que nosotros estamos haciendo. Mientras comemos podemos comentarles que la comida está rica, o mientras tenemos sexo lo mismo. Crea un paradigma completamente nuevo sobre qué es “apropiado” o no. A mí, en particular, me gusta reservar momentos o bien sólo para mí, o bien para mí y los que están físicamente cerca.

Los hábitos de las personas cambian con el tiempo, de eso no hay dudas, y el problema creo que reside en los adultos que se adaptan más lentamente que los jóvenes y ni que hablar de los niños. El sexting de por sí no lo veo como algo objetable; sí lo veo como algo peligroso ya que es susceptible de caer en manos equivocadas y que generen un negocio alrededor de ello —un caso sería, por ejemplo, un adulto haciéndose pasar por adolescente para conseguir material—. También puede pasar que un ex rencoroso que haya guardado fotos decida publicarlas en alguna red social, etc. etc. Pero, afortunadamente, con un poco de cuidado todos estos problemas desaparecen.

La Nación publicó un artículo sobre el sexting hace unas semanas (al mejor estilo La Nación, por supuesto.) Creo que es algo de lo que se tiene que hablar; especialmente en los colegios. Los docentes tienen que estar preparados para estas situaciones. ¿Cómo tendría que actuar, por ejemplo, un profesor que reciba una foto de una alumna? Creo que vale la pena un pequeño esfuerzo para anticiparse a problemas mayores.

¿Ustedes, practicaron sexting alguna vez?

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