Stranger Things es una serie de televisión producida por Neflix que apareció por primera vez el año pasado. Es una mezcla de ciencia ficción, suspenso y policial que me cautivó desde el primer episodio: un niño desaparece y su madre empieza a recibir señales como luces que se prenden y apagan. Su grupo de amigos de 12 años no creen que se haya muerto y lo comienzan a buscar, incluso proponiendo teorías alternativas, que al final van a ser las correctas. La primera temporada es altamente recomendable, pero la segunda es una gran decepción.

En la segunda temporada faltan todos los elementos que hicieron de la primera un gran programa; la historia es muy superficial: un monstruo intenta matar a todo el mundo, casi no hay suspenso. También falta otro gran elemento, la tensión que, en la primera temporada, había creado el hecho de que uno se podía relacionar con la madre que veía cosas mientras que el mismo tiempo tenía que permanecer un poco escéptico.

Es más, Once, la chica que aparece en la primera temporada y que tiene poderes de telequinesis, se encuentra con otra “niña especial”. Es un episodio completamente fuera de la trama principal, y como leo que los creadores están apuntando a una tercera temporada (y quizás terminar la historia con una tercera o una cuarta), completamente imagino que la serie divergirá a un show de superhéroes. Muy lejos de como había empezado originalmente.

Yo me quedé altamente decepcionado; es muy difícil rechazar ver la segunda temporada de una serie, cuando la primera fue tan buena. Habría preferido una historia completamente independiente de la primera temporada, quizás ambientada en el mismo lugar, tal como hicieron con Fargo.

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