Prometí en uno de los primeros posts que escribí desde Campinas, contar un poco sobre la movida de los Calouros (o “Bixos” como los llaman por aquí) es decir de los ingresantes a la universidad.

Calouros en BrasilPrimero se tiene que recordar que la formación escolar en Brasil es más corta que en Argentina, son 11 años luego de haber entrado a la primaria, por lo que se reciben a los 16/17 años (y no 17/18 como allá.) En ese momento se da la primer selección entre los que pueden pagar y los que no: aquellos que deseen ingresar a una universidad pública deberán rendir un examen (llamado Vestibular) para el cual en general no están preparados al 100% luego del colegio. Es por esto que muchos ingresan en lo que se llama “cursinho” que dura aproximadamente 1 año y da los contenidos básicos para pasar el ingreso. El examen tiene partes de portugués, matemática, literatura, etc. etc.

El problema de este sistema, es que sólo aquellos con dinero pueden pagarlo, básicamente no existe un “cursinho” público y gratuito. Hay casos, pero siempre fueron contados, hasta ahora no conocí a nadie, de gente que logra entrar a universidades prestigiosas sin hacer el curso, sin embargo hasta que no vea no creo. Preparar por un año un exámen parece mucho (y yo me quejaba de 1 mes para teórica 2!), pero dependiendo de la carrera y de la universidad a la que se quiera ingresar puede ser hasta poco; el sistema funciona con cupos, por lo que si no se está en el “Top X” en el examen no se ingresa, caso muy frecuente en medicina, carrera para la cual suelen prepararse hasta 3 años, o más simplemente aprenden español y van para Argentina o Bolivia a estudiar.

Hay diferencias también entre las universidades, aquellas de mayor prestigio son más difíciles de ingresar, etc. Justamente porque todo se maneja con cupos. Lograr ingresar a una facultad es por lo tanto uno de los mayores logros en la vida de un Brasilero. Es básicamente una garantía de bienestar económico (o no tanto, pero así lo pintan) y por ello se hace una gran fiesta para los Bixos. Parece que hace unos años las fiestas eran medio descontroladas, pero, muerte de por medio, empezaron a moderarse un poco. A los chicos se los pinta con témpera, se les corta el pelo, tienen que hacer prendas, cantar, etc. etc. Es más o menos la imágen que uno ve en Argentina cuando alguien se recibe (salvo que no vi que tiraran huevos, jeje.) El Alcohol fluye a montones, hay siempre hospitalizados por intoxicación (eso visto con mis propios ojos.)

Sobre el sistema educativo en sí, es otra historia. Lo que me haría falta escuchar es la versión de los que no entraron, de los que no tuvieron plata para el cursinho, pero estando en una ciudad plenamente universitaria se hace un poco difícil.

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