“La vida es sueño”

A veces unas palabras que uno lee en un determinado momento de la vida, no cobran sentido hasta mucho tiempo después. Ese es el caso de lo que me pasó con la famosa obra de Calderón de la Barca, mejor dicho, con el título de la obra, “La vida es sueño”.

Hasta esta semana, esas palabras, puestas juntas, no significaban más que un momento de mi vida, más o menos feliz, mientras estaba en la escuela. También parecían sólo un título bonito para una obra de teatro; todo el mundo sabrá que la mayor parte del tiempo estamos despiertos, por lo que declarar que la vida es un sueño parecería sin dudas una metáfora mucho más profunda, que se desarrollará a lo largo de las escenas.

que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pero ahora todo se volvió diferente. Desde hace unos días me pasa que cada vez que me despierto pienso en la última semana, en las cosas que estuvieron pasando; y realmente no puedo distinguir entre lo que podría haber sido un sueño, y lo que podría haber sido algo vivido realmente. Cuesta pensar que la mente de uno pueda ser capaz de crear tanta belleza, aunque en el fondo, también sabemos que somos incapaces de determinar el límite entre nuestra imaginación y lo que los ingenuos llaman realidad.

Cuando se conoce a alguien que es realmente especial, a veces cuesta creer que le esté sucediendo a uno; simplemente no puede ser. Cuando te viene a la mente el recuerdo de esos ojos profundos, que te miran por encima de los lentes, de la sonrisa que no se percibe, ya que para mirarte por encima del marco negro y ancho, debe inclinar la cabeza hacia abajo o de esos perfectos rulos que cuelgan a los costados y que son realmente irresistibles. La sensación es tan genial, que sólo puede ser producto de un sueño; si es que durante los sueños (que tiendo a olvidar rápidamente) se puede llegar a una perfección tan suprema de imágenes, sentidos y sentimientos.

A veces tengo miedo de que los recuerdos se puedan disolver en el terrible olvido, que esos pequeños detalles que son los que llenan nuestras vidas puedan ir perdiéndose lentamente ante el paso inevitable del tiempo. Afortunadamente basta caminar 5 cuadras y todo vuelve a la normalidad, con un café, un croissant, o mucho tiempo de por medio, se pueden reconstruir todos esos detalles. Uno por uno. No quiero olvidarme de nada, quiero ir descubriendo cosas nuevas.

Todavía no existe un modo de almacenar recuerdos. Las palabras claramente son insuficientes, como enseñan los maestros orientales. Una imagen, si bien dice más que todas las palabras del mundo, es carente de olores, movimiento, sentimientos. Por eso es que me gusta esta sensación, de un olvido paulatino, que debe ser combatido incesantemente mediante encuentros, a veces fugaces.

Algunos hablan de perseguir un sueño. El tema es cuando el sueño te alcanza, te envuelve y no te deja escapar nunca más. Estarás flotando eternamente en un mundo fuera del mundo, con una sensación perenne de bienestar y a la vez de sufrimiento, porque cada hora separados, significa haber perdido una parte de lo que nos completa. Pero a su vez, sin esta hora, nunca seríamos capaces de estar soñando despiertos, sino que simplemente estaríamos viviendo el sueño.

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