no puedo hacer razonamientos truncos… ¿Cómo que no? A veces una misma linea de pensamiento demuestra, antes de llegar a su fin, que simplemente no vale la pena seguirla, podemos anticiparnos al final; aunque a veces, al hacerlo, nos perdemos grandiosas conclusiones (que en la mayoría de los casos son arrebatadas por mis interlocutores.) El problema es: ¿realmente corté el pensamiento o simplemente lo seguí superficialmente como para saber que las posibles conclusiones no eran razonables?

Están los otros pensamientos, los que suponemos que van a llegar a una resolución formidable, graciosa o ingeniosa o todo junto, entonces empezamos a compartirlos en voz alta con el resto de las personas. Poco a poco estas ilusiones se desvanecen y nos damos cuenta que toda nuestra elocuencia comienza a naufragar; aquí seguramente es cuando alguien rescata el final de las conclusiones que habíamos olvidado en el párrafo anterior.

¿Y no ven que soy completamente capaz de truncar el pensamiento? Claramente no les conté sobre aquellos pensamientos que sí llegan a un desenlace formidable, gracioso o ingenioso, o todo junto. Aquellos con lo que…

Otra vez tuve que arruinarlo.

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