Saliendo de Argentina

El viaje comenzó el 2 de Enero de 2006. La idea era llegar a Machu Picchu, sin dudas ese era el objetivo de nuestro viaje. El itinerario aproximado era: Buenos Aires-Salvador Mazza-Santa Cruz de la Sierra – Cochabamba – Sucre – La Paz – Copacabana – Puno – Cusco – Machu Picchu. Y volviendo: Desaguadero – Tiwanaku – La Paz – Oruro – Uyuni – Tupiza – La Quiaca – Buenos Aires. Como se sabe, cada vez que uno sale de mochila no puede tener el itinerario súper preparado. Las cosas se van planificando sobre la marcha y los destinos se alteran como el viento.

Terminal de micros de TilcaraNi siquiera el primer destino fue seguro. Se habían caído 2 puentes en Salta, y no pudimos llegar hasta Salvador Mazza, nos bajamos en San Salvador de Jujuy, y de ahí nos fuimos para Tilcara lo antes posible. Hicimos noche ahí; nuestra primera experiencia de alojamiento en el norte argentino. El lugar no fue la gran cosa, pero era barato y sabíamos que era sólo para 1 día.

Al día siguiente recorrimos el Pucará y un museo. Desde la ciudad fuimos con las mochilas y a pie hasta el Pucará para ir entrenándonos un poco para lo que sería Machu Pïcchu. Al mediodia fuimos a Humahuaca, linda ciudad, aunquePucará de Tilcara faltaba acostumbrarnos al sol abrasador de las alturas; terminamos en la Quiaca a la noche (no era nuestra intención pasar demasiados días en Argentina, ya que no era el objetivo del viaje.) El jueves bien temprano ya estábamos pasando para Bolivia, pero en la frontera (la ciudad se llama Villazón) nos enteramos que los micros recién salen a la tarde, el tren es imposible a menos que se compren los pasajes con algunos días de anticipación (cosa que no habíamos hecho) así que pasamos como 6 horas en una plaza de esa ciudad. Además hay que acordarse que entre Bolivia y Argentina hay 1 hora de diferencia, por lo que la espera fue más larga todavía.

El micro nos llevó a Tupiza, una ciudad que no estaba en nuestros planes visitar. Cuando llegamos unos chicos nos recibieron, su trabajo es convencerte de ir a un determinado hostel, para que ellos reciban algunas monedas (realmente es una miseria el dinero que les dan en compensación) además corren el riesgo de ser atrapados por la policía turística boliviana, que considera que su trabajo limita las libertades de opción de los turistas. La expansión inmobiliaria de esta ciudad es increíble. Según los lugareños es gracias al creciente número de turistas argentinos que pasan por allí cada año.

TupizaEl paisaje es del todo insólito, la ruta pasa por lugares completamente desérticos para sumergirse en un valle con una vegetación admirable. La ciudad es en sí plana, rodeada por montañas. Hay muchas opciones tanto de alojamiento como de turismo; la falta de meditación nos hizo continuar, hacia Uyuni luego de pasar una noche en un hostel del HI recién inaugurado. Los muebles olían a nuevo, la cocina estaba impecable. Fue una lástima no quedarnos más en esa ciudad, pero no descarto la posibilidad de volver.

Ya estábamos en Bolivia, ahora sí el viaje había comenzado.

(Sigue en De Tupiza a Uyuni)

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