09-03-07 Fin del Viaje

Ayer, 08-03-07, después de 9 semanas y 1 día terminó mi viaje por Brasil. LLegué a las 21.30 en Buquebus desde Colonia.

Fueron aproximadamente 5.062 Km en tren, camión, auto, barco, micro y colectivo.
Itinerario
(Clic en la imagen para ver un mapa del viaje)


Más de 20 ciudades visitadas, incluidas algunas islas, muuucha gente encontrada en el viaje, más gente conocida. Muchas palabras nuevas.
Grandes aventuras, grandes risas…
Y más que nada recuerdos imborrables.

De aquí a algunos días voy a subir todas las fotos del viaje.
Dejo un resumen de lo que fue el viaje, que algunos probablemente ya recibieron por e-mail.

Salí acompañado de Buenos Aires, éramos 3. Fuimos en tren a Posadas; luego continuamos hacia San Ignacio y finalmente Puerto Iguazú. A la semana de haber comenzado el viaje nos separamos, porque el chico que estaba con nosotros (Matías) tenía menos tiempo de vacaciones, así que fue para la costa (Curitiba, Ilha do Mel) después de pasar por Foz do Iguaçú y yo seguí con mi amiga (Alejandra) más para el Norte.Pasamos por Londrina, Campinas, São Paulo (donde nos encontramos por primera vez con una Latinissima: Marina. Fue el primer reencuentro internacional del viaje y del año;) en Rio nos reencontramos con varias personas con las que habiamos viajado a Italia (otras chicas argentinas: Flor y Ceci una chilena: Mapa y varios brasileros: Paulo, Giuseppe y Claudinha.) En Rio me colgué como 2 semanas, conociendo muuuchas personas nuevas, especialmente en el “free hostel” (como le gusta llamarlo a ella) de Cristiana. Mucha gente que me gustaría reencontrar en algún lugar del mundo lo antes posible.

De ahí nos fuimos para Ilha Grande, verdaderamente un paraíso en la tierra. En el camping se hizo un grupo grande, éramos 11, brasileros y chilenos. Después partimos hacia Paraty, una ciudad colonial a orillas del Atlántico… bastante pintoresca como para pasar 1 día, pero no mucho más. Proseguimos hacia Trindade, un pueblo entre las montañas y el mar, paraiso de los artesanos (creo que había más artesanos que turistas! Jaja.) El ambiente era bastante particular, pero
conocer el pueblo realmente valió la pena.

Seguimos más hacia el Sur, hasta Ubatuba, donde nos agarraron días de mucha lluvia y poca playa. De las 102 playas que hay en la región, mi único recuerdo es el folleto de la oficina de informaciones turísticas. El clima no nos dio ningún respiro, ni siquiera para que se pudiera secar la ropa que había lavado en esos días. Ubatuba fue el último destino al que llegué acompañado: Ale partió hacia Rosario.

Llegué, luego de pasar brevemente por Caraguatatuba y São Sebastião, a un pueblo de surfistas que se llama Maresias donde me quedé por algunos días, antes del Carnaval, período en el que los precios en Brasil se van a las nubes en cualquier lado.

Seguí camino hacia el Sur, hasta un pueblo que se llama Guaraú (no está en el mapa
ni siquiera, pero en Google aparece,) aceptando la invitación de Adriana. Ella es la fundadora de una ONG de preservación ambiental; conocí a un grupo enorme de biólogos que hacían investigación en la selva, así que me sumé a ellos. Fue increíble entrar a la mata atlántica en el medio de la noche, o subir hasta una cascada para encontrar una serpiente de agua. Lo que aprendí, viví y me divertí con ellos es inmenso. La estadía en Guaraú merece un capítulo a parte, que prometo escribir a medida que vaya trascribiendo mi diario a la compu.

Luego seguí para Curitiba, una ciudad linda como pocas, donde de paso puedo decir que encontré a las brasileras más lindas de mi viaje. El fin de semana que estuve ahí, me fui para Ilha do Mel, con la chica que me hospedaba y una amiga de ella; los días no fueron los mejores pero valió la pena para conocer. A pesar de que mi corazón se estaba quedando en Curitiba, fui a Florianópolis, pero no pude con la soledad, así que decidí apresurar un poco el regreso a Buenos Aires.

Estuve 3 días recorriendo playas. Entendí por qué tantos argentinos eligen esa zona como destino de veraneo; me sorprendió que ya siendo marzo encontrara porteños rondando en las playas de Santa Catarina. Pensé que mi primer encuentro con otros argentinos iba a demorar un poco más.

Un viernes a la noche salí hacia Porto Alegre, a pasar el fin de semana conociendo la ciudad y salir el domingo a la noche hacia Punta del Este a visitar a mis abuelos. En Punta me quedé del lunes hasta el jueves, en el que volví a Buenos Aires.

Y así es como acabaron las 9 semanas y 1 día más maravillosos de mi vida. Aún queda mucho por descubirir del mundo, así que antes de que la rutina me aplaste estaré pensando en nuevos destinos.

The Road Goes Ever On

The Road goes ever on and on
Down from the door where it began.
Now far ahead the Road has gone,
And I must follow, if I can,
Pursuing it with eager feet,
Until it joins some larger way
Where many paths and errands meet.
And whither then? I cannot say.

— J R R Tolkien

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