Desde Cuzco, pasado por agua (19-01)

Ya pasaron unos días desde el último mensaje, y más que nada, muchas cosas, así que prepárense para leer un poco.
Llegamos a Cuzco el 12 a la madrugada. Lo primero que hicimos fue conseguir un hostel cerca del centro y que no nos arrancara la cabeza. En los primeros 100m que caminamos de esta ciudad (la calle procuradores) conocimos una costante de esta ciudad: gente que te ofrece algo para vender, en este caso, como eran las 5 o 6 de la mañana, lo que podríamos haber conseguido era un poco de coca o porros. Llegamos al Hostel, conseguimos lugar. El edificio es muy antiguo (o eso parece) y muy raro, casi como si tuviera una calle interna, puentes medio improvisados y escaleras sin luz, que de noche, después de un par de free drinks, es dificil subir. El 12 mismo, en nuestro afán de conocer, compramos un boleto que nos daba acceso a un par de edificios religiosos. Tambien averiguamos para hacer el camino del inca el domingo 15. Para el Camino, mi ISIC vencida de hacia 10 días no pasó, así que tuve que tramitar otra para no tener que pagar un sobreprecio. Este trámite fue casi una odisea, faxes desde buenos aires, discusiones con una empleada completamente idiota, y de casualidad entrar en las últimas tarjetas que le quedaban en la oficina (vieran las caras de los que estaban justo atrás cuando les dicen que se habían acabado, que tienen que volver otro día.)
Visitamos la Catedral: un edificio construído sobre bases incaicas; lo más mágico fue eso pensar que debajo de nuestros pies hubo algo que el hombre blanco no llegó a comprender. El interior de la iglesia es increíble, además de ser verdaderamente enorme. Después del almuerzo fuimos a la iglesia de la compañía de Jesús (Jesuita) también construída sobre unas ruinas incas. Toda la ciudad de Cuzco es mágica. Alguien dice que Buenos Aires es la más europea de las ciudades americanas… Por lo que pude conocer hasta ahora, Cuzco es la que más cuadra en esta descripción. Primero el paisaje montañoso, la tridimensionalidad de la ciudad, después la historia: muchos edificios de los siglos XVII, XVIII a pesar de haber sufrido varios terremotos devastadores. Se consiguen lugares baratos para comer (3 soles ~1 dólar) y lo mejor de todo, a la noche se llena de gente repartiendo flyers de tragos gratis en varios lugares. Hay muchos pequeños boliches en pocas cuadras, se puede elegir la música que a uno le gusta, etc. Durante la semana parece que la gente se concentra en un par, hay varios que quedan muy vacíos, en el fin de semana, todo cambia, como también la facilidad con la que se consiguen los codiciados “free drinks”.
El viernes seguimos recorriendo la ciudad: fuimos al museo del arzobispado, a la iglesia de San Blas y al museo arqueológico. Me encanta cada cosa que veo. En muchos hay guías incluídos en la entrada, en otros no. Me dio lástima el museo del arzobispado, que la guía hizo un recorrido demasiado rápido, mostrando sólo algunas obras, y una vez que termiamos, volver a empezar todo me pareció que no tenía del todo sentido, además ya estaba un poco cansado de caminar (es grande el museo.) El museo arqueológico tiene cartelitos explicando absolutamente cada cosa que se ve. Me pareció increíble. Lo único que hasta ese momento no había podido encontrar es qué concepción del mundo tenían los pueblos americanos pre-colombinos. Fuimos a Coricancha, un monasterio construido sobre ruinas incaicas que se pueden visitar. Acá encontré un pequeño indicio de qué es lo que miraban los incas en el cielo: en el hemisferio sur se observa mucho más que en el norte la via láctea. Los incas desarrollaron un sistema de “constelaciones” basadas en sombras que se ven en nuestra galaxia, y no uniendo estrellas como si fuera un “dibuja uniendo los puntos.” Lógicamente las figuras que ellos encontraron eran tí´picas de la zona, como llamas, un pastor, etc. El sábado, día prévio a la partida hacia el Camino del Inca, compramos un ticket para visitar una serie de ruinas y museos. A la mañana recorrimos un poco la ciudad, llegamos hasta el mercado donde comimos. A la tarde en un colectivo (o bus, como le dicen acá) fuimos hasta Tambomachay. Un complejo de ruinas Incaicas. No tuvimos guía, cosa que fue un gravísimo error. Después empezamos a caminar por la ruta unos 20 min. hasta otras ruinas: Pucapukara. De ahí caminamos ya un poco más, casi 1 hora (cortando camino por el medio del campo) hasta las ruinas de Saqsawaman. Un complejo increíble que en otro tiempo era un gran templo y actualmente se celebran algunos ritos incaicos. Casi a la hora del cierre, no había todavía visitado un gran calendario, así que me pegué una corrida antes de que me hecharan. Arriba me encontré con un señor, que estaba observando lo mismo que yo. Nos pusimos a hablar, y resultó que era una persona que estaba escribiendo un libro sobre las estrellas incas. Una harla larguísima y muy instructiva, aunque quedó una cuestión pendiente que era por qué los incas dividieron el año en 12 meses. No pudo responderme, parece que nunca se lo había planteado. Llegamos a Cuzco de vuelta a eso de las 19 ya con lluvia.
La lluvia no paró en toda la noche y el domingo partíamos hacia el Camino del Inca, rumbo a Machu Picchu. Saliendo del hostel, nos encontramos con otras chicas, que nos dicen que su viaje (ellas iban en tren) se habia suspendido porque habia derrumbes. Sin entrar en pánico salimos hacia la agencia de viajes y en pocos minutos ya estábamos en el micro rumbo al famoso kilómetro 82, inicio del trekking más famoso de América. Llegamos a Ollantaytambo a las 11 o 12. un par de minutos después ya estábamos entrando al Camino. La primera parte fue una caminata tranquila de 1 o 2 horas hasta el almuerzo. Después fueron otras 4 horas más hasta el campamento. Fue una linda experiencia, ya que nos fuimos acostumbrando a cargar las mochilas y a caminar en montaña con un poco de lluvia. Ya en el campamento tuvimos un te, y nos juntamos los 15 que viajábamos juntos a charlar. Había 2 australianos, 2 estadounidenses, 1 italiano, 2 chicas de Buenos Aires, y otros 5 (2 chicas y 3 varones) estudiantes en tucumán, algunios eran de Jujuy, Salta o de Tucumán mismo. Se hizo de noche temprano, cenamos y a la carpa a intentar descansar. La primera noche no fue buena, casi nadie durmió bien. Al día siguiente nos despertamos temprano, para emprender el tramo más duro de la travesía. Fueron 5 horas de subida (escaleras de piedra o pendientes) hasta alcanzar los 4215 metros. Fue todo un tema, además de la falta de aire por la altura. Finalmente se llegó y después empezaba una bajada de 1 hora. A las 2 ya estaba en el campamento, a eso de las 3 empezamos a comer. Poco después empezó la lluvia (factor que nos acompañará en los próximos 2 días.) Nos quedamos en la carpa comedor, jugando al truco, y socializando con la demás gente del viaje.
Durante la noche la lluvia no aflojó en ningún momento. Nos despertamos a las 6 y seguía lloviendo. El tercer día era más suave, 2 subidas hasta los pasos y sus respectivas bajadas. Además se iban a visitar varias ruinas, por lo que era también un día interesante. La primer hora de caminata, bajo la lluvia se pasó bien. A la segunda ya molestaba un poco, a la tercera ya todo el mundo se había dado cuenta de que no tenía ni un centímetro de su cuerpo seco. Todo empieza a pesar más, la mochila, las zapatillas, la campera. Finalmente llegamos al campamento. En este ya se encuentran todos olos grupos que salieron hacia Machu Picchu el domingo, hay un parador, donde pasamos toda la tarde al resguardo de la lluvia. A la noche se hizo boliche, hasta las 22.30 ya que en el 4 día todos los grupos madrugan para ver la salida del Sol en Machu Picchu. Nos despertamos a las 4, la lluvia no había parado en toda la noche, uno de los campamentos se habia derrumbado, y la gente que estaba ahí tuvo que ir a dormir al parador. Después de una linda caminata bajo la lluvia llegamos a la famosísima puerta del Sol, desde donde se suponía íbamos a ver a Machu Picchu. Lamentablemente las nubes lo impedían. El ánimo no decayó, y después de un par de minutos más de caminata, a las 8 de la mañana ya estábamos en la ciudadela. El clima mejoró levemente (por lo menos ya no llovía.) La recorrimos un poco con guía (Rómulo) que nos mostró algunos puntos importantes. Después estuvimos otras 3 horas o más recorriéndola por nuestra cuenta. El sitio es verdaderamente mágico, algunos dicen que en 2 años el acceso va a estar restringido ya que el deterioro es muy grande. nadie tenía demasiadas ganas de seguir caminando, así que decidimos bajar hasta aguas calientes a tomarnos el tren. Llegar de Aguas Calientes a Cuzco (3 horas entre el tren y el micro) fue una mini odisea, que como se me está acabando el tiempo en la compu, les contaré en otra oportunidad (lo importante es que llegamos)

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