No pasò demasiado tiempo desde la última entrada, pero aprovecho que el dia esta feo y que tengo que hacer un poco de tiempo para dejar este mensaje.
De La Paz nos fuimos para Copacabana. Una ciudad boliviana a orillas del lago Titi Caca. Es chiquita pero increìble. Llegamos el 7 a las 13, para variar con un retraso de hora. Conseguimos un hostel cerca del centro barato, pero sin cocina. El 7 mismo empezamos a recorrer, visitamos la catedral (no pongo fotos porque el cable me quedo en la mochila) que resulto ser una experiencia bastante extraña, porque presenciamos còmo se bendecìan autos a travès de un sacerdote que usaba una vestimenta tìpica de la zona. ademàs, se les echaba cerveza, sidra o champagne. Una mezcla de culturas rarìsima y muy entretenida. La Catedral es bastante tranquila, con un altar que pareceria ser adornado de oro y plata. Hay una pinacoteca con obras del siglo XVI de autores de la zona, instruidos en escuelas de europa, pero no lo pudimos visitar, porque siempre estaba cerrado.
De ahì nos fuimos a caminar a la horca del inca. Fue una subida por escalera de unos 30 minutos (tener en cuenta que Copacabana està a unos 3600m snm.) Cuando llegamos a la cima nos encontramos con dos chicos de 11 años: edwin y victor. Nos ofrecieron una explicaciòn del lugar, y tambièn llevarnos a recorrer otros lugares. Despuès de negociar un rato, decidieron que por 20 bolivianos (~7 pesos) nos llevaban. Esperamos a que llegara una turista taiwanesa màs, para que fueran Bs 5 cada uno. Empezamos a caminar, al cabo de una hora, llegamos a una cueva. Decidimos entrar a pesar de tener 1 sola linterna que iluminaba de a ratos. la sensacion fu increible. Era un sistema de cavernas artificial, donde los incas se escondìan cuando los españoles los perseguìan. en el piso brillaban partìculas amarillas, que los chicos aseguraban era oro. Llegamos a un lugar que se suponia era un sepulcro de una momia, pero que habia sido saqueada por exploadores a inicios del s. XIX. Despuès nos dijeron que nos querian llevar a ver unas pinturas rupestres. Despuès de una caminata llegamos. estaban muy borroneadas por los años; m impactò profundamente encontrar una cruz (la cruz andina) en pinturas pre-colombinas. Vimos el trono del inca y un sistema de espejos de agua que servìan como observatorios astronòmicos. Como querìamos màs, nos llevaron hasta donde los incas bañaban a los bebès. En ese punto Flor y Nico decidieron quedarse ahì. La chica taiwanesa y yo seguimos subiendo. Fue casi una escalada (por lo menos eso parecìa a los ojos de nosotros los inexpertos) para llegar a una abitaciòn excavada en la roca. habia un catre y un lugar donde se cocinaba (de piedra.) El sol se fue, y tuvimos que bajar lo màs ràpido que pudimos.
Al dìa siguiente, 8 fuimos a la isla del Sol. Visitamos un museo chiquito y unas ruinas bastante interesantes, de palacio. Tambièn vimos la piedra que le dio el nombre al lago, la piedra sagrada de Titi Caca. De ahì emprendimos una caminata de 2 horas hasta la zona sur. Ahi comimos y tomamos la lancha a visitar otras ruinas y luego de regreso a Copacabana. A la noche nos agarrò una granizada y una lluvia muy fuertes.
El 9 salimos bien temprano (aunque nos habiamos propuesto dormir) hacia el baño del Inca. Es un sistema de terrazas irrigadas, donde hay una especie de pileta donde se bañaban los incas. El museo es una casa Colonial, donde se encuentran restos de esculturas de diferentes culturas lacustres. nos hicieron firmar un libro de visitas, y para mi sorpresa descubri que las ruinas las visitan menos de 10 personas por dia. A la vuelta pasamos por el Inti Qala, el tribunal del inca. De nuevo un grupo de chicos estuvo dispuesto a explicarnos què era lo que vaìamos por 1Bs por cabeza. Despuès de la visita, fuimos a almorzar y a descansar un poco del sol, que en estos pagos es verdaderamente abrasivo.
Un poco màs tarde, Flor y yo partimos hacia el Calvario. Un serro al costado de la ciudad, desde donde hay una vista increìble. fue una subida por escalera de piedra de unos 30 minutos. Bajada la hicimos por la ladera opuesta donde a duras penas habia un camino marcado.
A la tarde, salimos a caminar por la ciudad, ver las cosas que se venden, etc. Finalmente fuimos a ver la puesta del sol mezclada con una tormenta elèctrica, mientras tomàbamos una cerveza local (un poco fea por cierto) a orillas del lago màs alto del mundo.
Hoy a la mañana amaneciò lloviendo… Apenas parò un poco salimos del hostel a pasear, pero nos agarro la lluvia y el granizo de nuevo. A las 13.30 (curiosamente puntual) partimos hacia Puno (Perù) parada obligada para ir a Cuzco. Como acà tambièn llueve, decidimos no hacer las Islas de los Uros ahora, sino dejarlas para la vuelta, y de ser posible pasar la noche en una de las islas.
Seguramente la pròxima vez que les escriba, serà despuès de visitar las ruinas de Machu Picchu.

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