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La visita a una ciudad no siempre puede estar exenta de algunos clichés y pasar por un Baño Turco (o Hammam) en la ciudad de Estambul es uno de ellos. Este tipo de baño es la evolución de los baños romanos en el mundo árabe y es posible encontrarlos desde Turquía hasta el sur de España. Originalmente se trataba de lugares propicios para una reunión social, para higienizarse y además representan valor arquitectónico en sí mismos. Como turista el baño significará un momento de alta relajación y una experiencia que no será fácil de encontrar en otros lugares. En Estambul cada barrio tiene por lo menos un baño (hay 237 en la ciudad, de los cuales 60 están aún en uso), algunos serán muy turísticos (y sus respectivos precios rondarán los 60€) mientras que otros no tan turísticos pueden tener parámetros de higiene un poco bajos. En nuestro caso elegimos visitar Buyuk Hammam que prometía ser un intermedio (no muy turístico y limpio). Está ligeramente fuera del sendero de visita clásico, pero es fácilmente alcanzable desde la torre de Galata.

Hay que recordar que Turquía es un país donde la igualdad de género es básicamente inexistente; este baño puede ser visitado tanto por hombres como por mujeres, pero las entradas serán diferentes (la de mujeres parece una entrada secundaria, casi de servicio) y ambas experiencias serán también un poco diferentes, pero nada de qué preocuparse. Lo primero que hay que hacer al entrar es descalzarse y usar unas sandalias que nos proveen; el precio no parece muy negociable, lo que sí se puede cambiar es el tipo de servicio; nosotros optamos por todo: sauna, baño, masaje y “scrubbing” (una especie de proceso exfoliante en todo el cuerpo).

En un pequeño cuarto con una cama (y que podremos cerrar con llave para dejar nuestras cosas) nos desvestimos, sólo cubriéndonos la cintura con una tela. El primer paso consiste en entrar a un sauna donde empezaremos a sudar un poco, pero no durante mucho tiempo. Inmediatamente vendrán a buscarnos (tendremos a nuestro bañador designado) y nos llevarán a una sala donde sentados en el piso y usando un guante nos frotarán el cuerpo. La experiencia al principio puede ser un poco extraña ya que uno no sabe bien lo que sucederá, pero hay que relajar, está todo bajo control. Si algo no es de nuestro agrado (el agua muy caliente, sentimos algún dolor, etc.) simplemente comunicándolo, aunque sea por gestos, se resuelve.

El segundo paso consiste en acostarse en una piedra caliente (no quema, es agradable) en donde recibiremos un masaje. Generalmente es con mucha fuerza, así que si tuviéramos algún problema muscular o de articulaciones es mejor hacérselo saber de antemano. La gente siempre se mostró muy amigable y sin dudas quieren que uno tenga una buena experiencia, así que apenas uno dice basta ellos paran. Cada masajeador tendrá su propia técnica (algunos hasta se pararán encima) pero no tengo punto de comparación, nunca había recibido un masaje en estas condiciones como para ponerlo en perspectiva. De cualquier manera todos quedamos muy satisfechos.

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El último paso del proceso es el baño realmente. En la misma sala del inicio, con mucha paciencia, cada uno de nosotros fue bañado; no deja de ser raro recibir este tipo de cuidado como si uno fuera un niño. Realmente no hay nada erótico interviniendo, simplemente se trata de un servicio de limpieza corporal. Con una especie de esponja y jabón nos limpiaron de pies a cabeza. Fue similar al inicio (el scrubbing) pero con un poco más de delicadeza.

Una vez terminado todo el proceso, volvimos a nuestros cuartos designados (antes nos secaron y nos pasaron una loción a base de alcohol que inmediatamente nos hizo sentir el efecto del scrubbing) y tuvimos tiempo para relajar sobre las camas.

Recién a la salida recuperamos nuestros zapatos y pagamos. El encargado del baño de cada uno de nosotros estaba parado detrás esperando una propina. El baño nos costó aproximadamente 32 Liras (13.63€) y dejamos otras 5 liras a cada uno (aunque vimos unos jóvenes turcos que dejaban 20).

La experiencia es altamente recomendable; viene muy bien para relajarse después de un día de intensas visitas o de lluvia y frío (como fue nuestro caso). Buyuk Hammam está abierto todos los días desde las 5am hasta las 10pm, lo que lo hace ideal para culminar una noche movida o para prepararse para una.

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