El primer destino de mi viaje por Europa fue la capital española. Llegué el 26, si bien me demoraron bastante en el ingreso, y me preguntaron DE TODO, me di cuenta que fue justo el tipo que me tocó en la ventanilla del aeropuerto y que le hizo lo mismo a cada uno de los que pasó por él.

Los días me tocaron nublados y fríos (aunque se está bien, con la campera y los pantalones largos.) Por suerte no llueve, así que pude caminar bastante. Desde el momento en que llegué di vueltas. No entré a demasiados lugares, salvo el Museo del Prado, el Museo Reina Sofía (donde está el Guernica) y la Catedral.

Como me encontré con mucha gente conocida (más de los que jamás creí) recorrí un poco la vida nocturna de la ciudad, las cañas y las tapas. Además conocí gente que va en la misma dirección que yo, por lo que es probable que nos sigamos cruzando en el camino.

Me llamó la atención que haya cosas muy baratas, por ejemplo un agua 1.5 litros cuesta 0,22 € (menos de 1 peso.) Ayer comí un plato con papas al horno, unas tortillas, unos bocados de pollo y un vaso de cerveza por 1.8€ (el plato no era súper abundante, pero daba para reponer fuerzas al mediodía para seguir andando y en la cena esmerarse un poco más.)

Lo importante, creo, es comparar un poco; por ejemplo con un sueldo “estándar” (de unos 1000€ por mes) uno se puede comprar unos 1000 vasos de cerveza en Madrid (o unas 800 botellas de 1 litro en el supermercado.) Por el contrario, con un sueldo estándar de Argentina (unos 2000$, siendo generoso) se pueden comprar aproximadamente 500 botellas de 1 litro de Cerveza.

Por el otro lado, con el mismo sueldo se pueden tomar 2000 colectivos (sin salir de Capital,) mientras que en España sólo 1000 (es medio mentiroso, de todas formas, ya que hay pases mensuales o semanales que resultan bastante económicos.)

En la próxima entrega sobre Madrid, les contaré un poco más sobre otro tipo de impresiones, no sólo las económicas (que fueron las que más me impactaron, creo.)

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