Último mensaje boliviano (Potosì 26-01-06)

Perdonen por dejarlos con la intriga en el ùltimo mensaje. En realidad no fue para tanto, paso a contarles. Despuès de recorrer la ciudadela de Machu Picchu, tuvimos que seguir caminando hasta aguas calientes, por suerte fue casi todo bajada y sin lluvia ya. Ya no dabamos màs, cada parada a descansar o tomar agua implicaba que las piernas empezaran a temblar. Finalmente llegamos a la ciudad, creo que fue 1 hora bajando una escalera màs o menos, y encontramos la estaciòn de tren (este es el ùnico medio para salir de la ciudad, la otra alternativa era caminar 8 horas hasta la ciudad de Ollantaytambo, donde pasan micros pero la desechamos porque estabamos realmente cansados.) Con el precio del tren casi nos desmayamos: 35.75 U$ por 1 hora de viaje (y porque van leeeeeento los trenes). Para los locales es màs barato, pero igualmente sigue siendo un abuso por parte de la empresa que conseciona el servicio. Arriba del tren por fin pudimos sentarnos en asientos còmodos, la temperatura ambiente era justa y se veìa còmo llovìa afuera. A unos 10 km de llegar a Ollantaytambo nos cruzamos con el tren que habia salido justo antes que el nuestro, pocos segundos despuès nos detenemos. Pasan los minutos, un par de insultos de la mayorìa de los pasajeros, nos dicen que habìa habido un derrumbe en las vìas, que podìamos tener que esperar 1 o 2 horas hasta que lo liberaran. Yo me quedè dormido, Nico me despertò ya cuando estàbamos en Ollantaytambo y yo medio zombie salì caminando con el grupo hasta un nuevo micro, donde me volvì a dormir. Yo calculo que tuvimos unas 3 horas de demora, pero no puedo asegurarlo. Una vez en Cuzco volvimos al hostel donde habiamos estado antes, y donde habiamos reservado una habitaciòn, ya que querìamos garantizarnos un lugar para dormir porque llegàbamos tarde. La habitaciòn era grande, y tenìamos un hogar, ideal para secar toda la ropa hùmeda que traìamos del Camino. La primer noche no pudimos encenderlo, la segunda, gracias a uno de los muchachos del hostel, y con ayuda de bencina y muuucho papel se prendiò el fuego. La ropa se secò, pero quedò un olor a humo que se siente aùn hoy.
El viernes 20 Flor y yo fuimos a hacer el tour por el valle sagrado. Me encantò todo lo que fuimos viendo. Ademàs el guìa enfatizaba bastante la parte astronòmica de lo que veìamos y me pudo explicar un par de dudas que tenìa aunque sin demasiada rigurosidad. A la noche salimos hacia Puno.
El 21 a la mañana llegamos a Puno, donde no nos ibamos a quedar, solo querìamos visitar las islas de los uros. Apenas llegamos a la terminal una lluvia de propuestas diferentes se nos abalanzò. Finalmente optamos por una (no la màs barata, pero parecìa la màs seria.) A eso de las 10 estàbamos partiendo rumbo a las islas. Son verdaderamente un paisaje increìble, islas construidas artificialmente en un inicio por los Uros con la totora, una planta que crece en las partes bajas del lago Titi-Caca. hace 40 años muriò la ùltima mujer Uro, y hoy en dìa siguen la tradiciòn personas que quieren llevar una vida muy tranquila y aislados del mundo, o algunos aymaràs que viven del turismo (por un viaje en una embarcaciòn de totora de unos 15 minutos cobran 5 soles, casi lo mismo que 2 almuerzos.) Visitamos 2 islas, sacamos un par de fotos y luego volvimos a tierra firme. Nos tomamos un micro hacia desaguadero, ciudad lìmite entre Bolivia y Perù. Hicimos migraciones y apenas empezamos a caminar unos 5 policìas se nos acercan y nos dicen que los acompañemos. Otra no quedaba. Primero Flor, despuès yo y finalmente Nico nos fueron haciendo pasar para que nos revisaran lo que llevàbamos. Buscaban algùn tipo de coima o intentaban robarnos plata, porque las mochilas grandes no nos la revisaron, solo la de mano y màs que nada nos hicieron sacar las riñoneras donde tenìamos la plata, la contaban, recontaban, la olìan, mientras que otro cana intentaba hablarnos para que desviàramos la mirada. Fue una situaciòn un poco incòmoda pero finalmente terminò. Del lado boliviano tomamos un micro hacia La Paz. Cometimos un error gravìsimo, que fue llegar el sàbado antes de la asunciòn de Evo y ademàs un poco tarde. Empezò a llover y no tenìamos un lugar dònde quedarnos. Empapados nos comentan de un hotel un poco caro, pero que tenìa lugar. Nos dirigimos hacia allà. Por lo menos tuvimos agua caliente y desayuno. Al dìa siguiente Nico se comprò el pasaje directo a Buenos Aires que tanto ansiaba. El domingo la ciudad de La Paz era una fiesta. La llegada de Evo al poder tenìa a todos muy entusiasmados. Desfiles militares, policiales y civiles hacìan que circular por las calles fuera casi imposible. Entre todo el tumulto conseguimos un Hostel para Flor y para mi en el centro, muy bien puesto, y barato. Hacia la tarde ya todo iba terminando, lo acompañamos a Nico a la terminal y volvimos al hostel.
El lunes ya estaba todo màs tranquilo, pero igualmente seguìa habiendo algunos desfiles aislados. Caminamos un montòn, fuimos a un mirador y al barrio (segùn lo que nos habìa contado otro argentino) “blanco” de La Paz: Miraflores. Sin embargo fue simplemente otro barrio, màs residencial quizàs. El martes compramos los pasajes hacia Potosì y seguimos caminando, fuimos al museo de la coca, que nos habìan recomendado. Me pareciò un poco cara la entrada (8 bolivianos = 1 dòlar) para lo que ofrecìa, pero por lo menos estuvimos bajo techo mientras diluviaba.
Viajamos de noche, y llegamos a Potosì el Mièrcoles a la madrugada (curiosamente el micro fue 100% puntual.) Encontramos un lugar donde quedarnos y lo primero que hicimos fue una reparadora siesta. Estuvimos paseando por la ciudad y a la tarde llegamos al museo de Santa Teresa. Muy interesante todo lo que vimos. De paso jugamos un metegol (quizàs el màs alto del mundo?) del cual tengo una foto que ya podràn ver. Hoy fuimos a visitar las famosas minas del cerro rico de Potosì. Fue bastante cansador, pero una experiencia ùnica. Las condiciones en las que trabajan los mineros unas 10 o 12 horas al dìa es realmente deplorable. Las minas se van construyendo a medida que se encuentran vetas y cada tanto las explosiones causan derrumbes que pueden ser mortales. Los sueldos oscilan entre 30 Bs (< 4 U$) hasta 100Bs (<12.5U$) por dìa. El precio que se paga por esos sueldos es una vida promedio de entre 48 y 52 años y una edad de jubilaciòn de 65. Ya hacia la salida ayudè a empujar uno de los carros con los que sacan los minerales a la superficie; no pasò mucho antes de que me faltara el aire, ademàs de la altura, es un tremendo esfuerzo fìsico el que tienen que hacer.
Los minerales que se extraen (plata, estaño, plomo) son principalmente llevados a Suiza y Japòn, donde son tratados y luego industrializados. La mayor parte de la ganancia no se realiza aquì en Bolivia. Recièn dentro de 2 años, y parece que por inversiòn de capitales chilenos va a empezar a funcionar una planta cerca de la ciudad de Potosì.
La ciudad es increìble. No es grande, pero tampoco es chica. Tiene muchas construcciones antiguas, y es mucho màs ordenada que La Paz. Sin embargo se nota en muchas construcciones el abandono de años. Parece que en los siglos XVI-XVII esta ciudad era màs grande que la Nueva York de la època. Actualmente da la sensaciòn de que aparece en los mapas por compromiso. Todo lo que se edificò en esos siglos de grandeza no pudo mantenerse por mucho tiempo.
Mañana nos queda visitar la casa de la Moneda y a la noche pensamos partir hacia Villazòn (ciudad espejo de la Quiaca.) En lo que respecta al viaje, yo a Buenos Aires no voy a volver todavìa. Me voy a quedar recorriendo por lo menos la Qubrada de Humahuaca; en base a lo que gaste, sacarè cuentas y verè hacia dònde sopla el viento. De todas formas por un medio u otro los voy a mantener informados.

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